La comunidad se encuentra a 30 metros del área del ptoyecto industrial, separada por una carretera sin zona buffer ambiental.
Por Frank Valenzuela

El Centro Bahía de Manzanillo para el Desarrollo Regional (CEBAMDER) cuestionó este domingo la insuficiencia técnica del proyecto Manzanillo Bay Energy en la protección de la comunidad de Villa Raif,Manzanillo, en el municipio Pepillo Salcedo. La organización sostuvo que la proximidad del polígono industrial —ubicado a aproximadamente 30 metros de la franja residencial— requiere medidas diferenciadas y estructuralmente más robustas que las contempladas en el Estudio de Impacto Ambiental.
Frank Valenzuela, presidente de la organización ciudadana reveló que la “insuficiencia técnica” hace referencia a la brecha entre los riesgos identificados y la magnitud real de las medidas de mitigación propuestas. Desde la perspectiva territorial, implica que las acciones previstas —como monitoreo, vegetación perimetral o controles estándar— podrían no ser proporcionales a la exposición inmediata de una comunidad colindante. En planificación ambiental, la suficiencia técnica se evalúa en función de distancia, barreras físicas, capacidad de amortiguamiento y vulnerabilidad social acumulada.
CEBAMDER subrayó que la comunidad no se encuentra en un área de influencia difusa, sino en contacto directo con la infraestructura proyectada, separada únicamente por una carretera y un talud elevado con cobertura vegetal. A su juicio, cuando una franja residencial histórica convive a escasa distancia de una instalación energética de escala global, la evaluación técnica debe integrar exposición acústica, impacto acumulativo y capacidad real de protección efectiva para garantizar condiciones adecuadas de habitabilidad y seguridad territorial.
¿Qué es el Proyecto y cuál es su carácter global?
El proyecto Manzanillo Bay Energy consiste en una terminal de importación, almacenamiento y regasificación de Gas Natural Licuado (GNL) acompañada de una central eléctrica de aproximadamente 420 MW, impulsada por capital vinculado a actores energéticos internacionales como Shell, Haina Investment y ENERLA. No se trata de una infraestructura local de escala municipal, sino de un nodo estratégico dentro del sistema energético regional y del mercado global de gas.
Su lógica responde a cadenas de suministro internacionales, financiamiento estructurado y contratos de largo plazo. Sin embargo, su implantación física ocurre en un territorio concreto: Villa Raif, cuya franja residencial se ubica en colindancia inmediata con el polígono intervenido, sin zona buffer ni amortiguamiento ecológico visible. La carretera que divide el área derecha —industrial— del área izquierda —residencial— no constituye barrera acústica ni ambiental.
Ruido y proximidad crítica: la variable acústica en 30 metros
El Estudio de Impacto Ambiental (EIAS) registra en el punto RVA-2, ubicado en Villa Raif, un Leq de 58.7 dB(A) y un máximo de 78.6 dB(A) (p. 25) como línea base previa a la operación intensiva. La medición se realizó con temperatura de 28.2 °C y humedad de 82%, en condiciones de viento en calma.
A 30 metros de maquinaria pesada y tránsito continuo, la atenuación espacial es mínima. En escenarios de construcción, los picos podrían situarse en rangos superiores a 80 dB(A), elevando el nivel equivalente en varios decibeles. En acústica ambiental, un aumento de 10 dB representa un cambio perceptivo significativo.
Villa Raif no es una zona industrial preexistente. Históricamente ha sido un enclave residencial tranquilo, con bajo tránsito y población envejeciente. La exposición sonora en proximidad crítica implica una ruptura del patrón territorial histórico. El impacto no se limita a una cifra técnica; se convierte en alteración estructural del entorno cotidiano.
Análisis social: vulnerabilidad estructural y capacidad de absorción
La línea base socioeconómica del EIAS identifica en Villa Raif una muestra de 54 hogares. El tamaño promedio del hogar es 4.07 personas, superior a la media municipal. El 70.37% posee seguro médico, mientras un 24.07% carece de cobertura sanitaria.
El 50% de los hogares identifica la pobreza como problema central y el 90.38% señala el empleo como prioridad urgente. El 52.83% considera el agua potable una necesidad estructural. Estos indicadores describen una comunidad con resiliencia limitada frente a alteraciones territoriales abruptas.
Cuando ruido, polvo y tránsito pesado se superponen sobre un territorio con vulnerabilidad económica, cobertura sanitaria parcial y dependencia productiva ecosistémica, la capacidad de absorción disminuye. El EIAS presenta datos sectoriales; lo que no desarrolla plenamente es la correlación entre exposición física inmediata y fragilidad estructural en una franja residencial situada a solo 30 metros del área industrial proyectada.
Análisis productivo: dependencia ecosistémica y economía territorial
La estructura productiva de Villa Raif presenta una vinculación directa con el sistema marino–costero. El 81.48% de los encuestados declaró estar vinculado o conocer personas que desarrollan actividades pesqueras (Tabla 6-171, p. 686). Esta proporción supera el promedio del área de influencia directa (66.21%), evidenciando mayor intensidad de dependencia en comparación con otras comunidades evaluadas.
El uso del territorio donde hoy se instala el proyecto no era residual. En la Tabla 6-172 (p. 687) se registran 85 casos de pastoreo, 34 de captura de cangrejo, 19 de extracción de plantas medicinales y 9 vinculados a apicultura dentro del área intervenida. En Villa Raif específicamente se identifican 27 casos asociados a pastoreo y 14 a captura de cangrejo, confirmando uso productivo previo del polígono desmontado.
El 77.78% de los residentes utiliza Playa Estero Balsa con fines recreativos o económicos (Tabla 6-173, p. 688), porcentaje significativamente superior al promedio general del área (53.92%). Asimismo, el 50% declara beneficiarse o conocer beneficiarios de actividades ecoturísticas vinculadas al manglar y al parque nacional (Tabla 6-174, p. 689). Entre los ingresos asociados se destacan guía turístico (51.85%) y venta de alimentos y bebidas (22.22%) (Tabla 6-175, p. 689).
Estos datos configuran una economía híbrida: pesca, pastoreo, recolección, ecoturismo y microservicios asociados al ecosistema costero. Cuando el 50% de los hogares identifica la pobreza como problema central y el 90.38% demanda empleo, cualquier alteración de estas funciones productivas impacta directamente en la estabilidad económica local.
La proximidad crítica —30 metros del área industrial— introduce una variable adicional: ruido, tránsito pesado y transformación paisajística pueden afectar no solo la producción directa, sino la percepción ambiental que sustenta actividades recreativas y turísticas. El EIAS reconoce impactos biofísicos sectoriales, pero no desarrolla una modelación específica del efecto acumulativo sobre esta estructura productiva territorial concentrada.
Impactos identificados y exposición acumulativa
El EIAS identifica impactos como PB-6 (molestias por ruido y polvo), PB-7 (afectación económica por desmonte), PB-8 (pérdida de área de pastoreo) y EH-1 (afectación a ecosistemas de humedal). Sin embargo, estos impactos se presentan de manera sectorial y no siempre desagregados territorialmente para comunidades en colindancia inmediata.
En Villa Raif, la exposición no es abstracta. La franja residencial se ubica a 30 metros del polígono intervenido, sin barrera física. Esto implica superposición simultánea de variables: ruido industrial, tránsito pesado, material particulado, alteración paisajística y transformación del entorno costero.
La acumulación es el elemento clave. No se trata de un impacto aislado por fase, sino de una interacción continua entre presión acústica, presión logística y fragilidad social. En planificación territorial, esta superposición define escenarios de exposición crítica, especialmente cuando la comunidad ya presenta indicadores de pobreza (50%), necesidad de empleo (90.38%) y cobertura sanitaria incompleta (70.37%).
Medidas propuestas: monitoreo, reuniones y programas generales
El proyecto contempla medidas contenidas en el PGASS como monitoreo de calidad del aire, control estándar de emisiones, manejo de residuos y reuniones comunitarias informativas. Estas acciones forman parte del esquema regular de mitigación ambiental en proyectos de gran escala.
Sin embargo, la mayoría de las medidas propuestas son de carácter general y no están diseñadas específicamente para una franja residencial ubicada a 30 metros del área industrial. El monitoreo no equivale a reducción automática del impacto, y las reuniones informativas no sustituyen amortiguamiento físico ni compensación territorial diferenciada.
Cuando la exposición es inmediata, las respuestas estándar pueden resultar insuficientes. En territorios colindantes, las buenas prácticas internacionales suelen incluir barreras acústicas, zonas buffer, compensaciones productivas y fortalecimiento sanitario local. El EIAS no desarrolla de manera explícita un esquema diferencial para Villa Raif en función de su proximidad crítica.
Brecha territorial y nivel de suficiencia
La brecha principal no está en la existencia de datos, sino en su integración. El EIAS presenta cifras de ruido, pobreza, empleo, pesca y uso recreativo; lo que no articula plenamente es la correlación entre exposición física inmediata y vulnerabilidad estructural concentrada en una franja específica.
Villa Raif combina alta dependencia ecosistémica (81.48% vinculación pesquera), uso intensivo del litoral (77.78%), actividades productivas en el terreno intervenido (27 casos de pastoreo y 14 de cangrejo), pobreza percibida (50%) y cobertura sanitaria limitada (70.37%). Esa convergencia configura un perfil de vulnerabilidad acumulativa.
Cuando una comunidad con estas características se ubica a 30 metros del área donde se instalará infraestructura energética de escala global, la evaluación técnica no puede limitarse a mitigaciones estándar. La discusión deja de ser exclusivamente ambiental y se convierte en territorial.
Villa Raif habló: más que una intervención formal pidió garantías, no discursos
Durante la Vista Pública celebrada el 22 de marzo de 2022 y los encuentros comunitarios, Villa Raif no habló en abstracto ni desde la confrontación, sino desde la experiencia concreta de habitar un territorio que hoy se encuentra a apenas 30 metros del área desmontada. Antonia Perdomo, presidenta de la junta de vecinos, solicitó claridad sobre los impactos positivos y negativos del proyecto en el sector. Roberto Espinal, regidor municipal y residente, cuestionó la afectación por polvo y tránsito pesado derivados del soterramiento de tuberías. Narciso Castro planteó la necesidad de una vía alterna para evitar que los equipos industriales ingresen por calles comunitarias. Las intervenciones convergieron en un punto común: protección del espacio habitado y garantías verificables.
La empresa respondió señalando que había realizado levantamientos ambientales previos como parte de su “debida diligencia”, que el uso de suelo estaba depositado ante el Ministerio de Medio Ambiente y que las medidas de mitigación serían discutidas en una próxima sesión. Se mencionaron posibles barreras vegetales, muros, corredores peatonales y programas sociales, así como fortalecimiento de organismos de socorro y capacitación técnica. Sin embargo, en varias intervenciones quedó manifiesta una brecha entre el lenguaje técnico presentado y la demanda comunitaria de respuestas directas sobre cómo cambiaría su vida cotidiana y si el barrio estaba o no amenazado.
Más allá del intercambio formal, el grupo focal describió a Villa Raif como una comunidad cohesionada, con fuerte identidad territorial y vínculo histórico con su entorno natural. Sus miembros afirmaron no oponerse al desarrollo, pero sí a intervenciones que alteren su convivencia sin protección efectiva del ser humano y de la naturaleza. La voz central no fue de rechazo, sino de exigencia de proporcionalidad: cuando una infraestructura energética de escala global se instala frente a un barrio histórico, separado solo por una carretera, la participación no puede agotarse en la escucha; debe traducirse en decisiones técnicas concretas y medidas diferenciadas acordes a la exposición inmediata.

Villa Raif no es un punto más dentro del área de influencia. Es una comunidad colindante inmediata, separada del polígono industrial únicamente por una carretera que no funciona como barrera ambiental. Su historia, su estructura productiva y su vulnerabilidad social condicionan la forma en que el impacto será vivido.
La radiografía territorial muestra que la variable determinante no es solo la magnitud del proyecto, sino la proximidad crítica y la acumulación de factores. En ese contexto, el análisis técnico requiere integrar exposición física, dependencia económica y capacidad social de absorción para evaluar con precisión el nivel de suficiencia de las medidas propuestas.

